Balogun salvado por la FIFA: en 1962 Garrincha jugó la final tras ser
El artículo discute el caso de Folarin Balogun, que, tras ser expulsado, podrá jugar los octavos de final contra Bélgica, comparando su situación con la de Garrincha en 1962.
Por Claudia Gómez
7 de julio de 2026 a las 11:07
El delantero de Estados Unidos podrá jugar los octavos con Bélgica. En 1962, la opinión pública internacional salvó a Garrincha. Otro precedente en la historia de los Mundiales que salva a un jugador expulsado para poder disputar el siguiente partido, este es el caso de Folarin Balogun, quien podrá jugar los octavos ante Bélgica tras la decisión de la FIFA de levantarle la sanción que lo habría dejado fuera del torneo después de su expulsión en el partido contra Ghana. Pero no se trata de un precedente cualquiera, sino que hace referencia a una auténtica estrella del fútbol, parace que otro jugador de otra época, estamos hablando de Garrincha, la estrella del Brasil de Pelé que se impuso en la edición de 1962. Pero a diferencia de Balogun, Garrincha no fue sancionado en realidad, su caso es más bien el de una polémica que tuvo repercusiones en la opinión pública de la época. Garrincha fue expulsado en la semifinal contra Chile, ganada 4-2, tras agredir a Eladio Rojas, y parecía que iba a perderse la final contra la Cecoslovaca. Sin embargo, los miembros de la FIFA en esa época, el cuerpo disciplinario de la FIFA en esa época era muy diferente al de ahora, no había cartulinas como las conocemos hoy en día, eso se implementó a partir de 1970, y había un mayor margen de decisión para la comisión disciplinaria de la FIFA. Además, el caso de Garrincha asumió también tintes diplomáticos, porque el árbitro asistente que había señalado la falta al árbitro principal se negó a firmar el acta oficial del partido, porque alegaba que él no había visto la agresión de parte de Garrincha. Y esto tuvo repercusiones en la opinión pública, incluso se dice que el presidente de Chile en ese entonces, Jorge Alessandri, promovió una campaña para pedir que Garrincha pudiese jugar la final. La campaña fue exitosa, el árbitro asistente alegó que él no había visto la agresión, y el resultado fue sorprendente: la FIFA no aplicó ninguna sanción efectiva, o sea, no dijo Garrincha no podrá jugar este partido, sino que dijeron, bueno, al parecer hubo un malentendido, y dejaron a Garrincha jugar la final, que de hecho la ganó Brasil 3-1. Las diferencias entre el caso de Garrincha y el de Balogun son bastante evidentes, aunque este último parece haber recibido un trato similar por parte de la FIFA al de 1962.