Donald Trump's intervention in the Balogun case harms FIFA
Donald Trump's intervention in the Folarin Balogun case during the World Cup could bring more legal problems for FIFA in the future.
Por Elena Ruiz
7 de julio de 2026 a las 23:27
La política en Estados Unidos tiene un axioma que ha servido de título para un libro superventas: “Todo lo que toca Trump muere”. El fútbol estadounidense vivió en el Mundial una caída estrepitosa tras un momento de orgullo, cuando Donald Trump se jactó de haber intervenido en el caso de Folarin Balogun, lo que terminó por resultar en una humillante derrota para los estadounidenses. La derrota 4-1 frente a Bélgica podría, de hecho, ser vista como un mal menor para FIFA, ya que podría evitar que la cuestión de Balogun se convirtiera en un nuevo frente de crisis para el organismo. Esto, sin embargo, sería cierto solo a corto plazo. A medio y largo plazo, la relación entre Gianni Infantino y Donald Trump podría abrir el fútbol a un mundo de problemas legales innecesarios. Es notable pensar que FIFA fue extremadamente reservada sobre el caso de Balogun durante el domingo pasado, al punto que cualquier nueva información al respecto era tratada como si se tratara de un proceso secreto que alguien hubiese descubierto. Sin embargo, al día siguiente, Trump decidió arrojar luz sobre el asunto, aunque lo hizo de una manera que terminó perjudicando a Infantino. “Sí, pedí que se revisara el caso de FIFA, porque creo que fue un error que no lo llamaran para el partido de Bélgica. Yo hablo con él (con Infantino) de vez en cuando, no es que tenga una gran relación con él, pero le dije que esto debería ser revisado”, dijo Trump. Esto, por supuesto, fue recibido en FIFA como un nuevo ataque de política extranjera sobre el organismo, que ya tiene suficientes problemas internos como para lidiar con esto. ¿Acaso la intervención de Trump fue beneficiosa para Balogun? No, más bien todo lo contrario. Si el asunto era tratado con discreción por FIFA, ahora es posible que el organismo se cierre aún más y decida no hacer ningún comentario sobre el jugador en el futuro. De hecho, ya lo hizo, porque el propio Balogun no fue mencionado en el comunicado que FIFA publicó el lunes sobre los jugadores que se sometieron a revisión médica y que están aptos para jugar en el partido contra Inglaterra. Es como si el propio organismo hubiese decidido poner al jugador en una burbuja, alejándolo de cualquier posible interferencia política, y eso incluye al propio jugador. No es que ahora FIFA vaya a tener más cuidado con los jugadores estadounidenses, es que probablemente le dé aún menos importancia a lo que pase con ellos si eso puede involucrar a Trump. El propio caso de Balogun es un caso de protección a jugadores, algo que FIFA debería hacer siempre, pero en este caso, por el hecho de que Trump se metió, es como si ahora se tratara de algo que no le interesa a la organización. ¿Qué pasará si, por ejemplo, Balogun es llamado para el próximo partido amistoso de la selección estadounidense, que sería ante México, y el gobierno mexicano decide hacer alguna intervención política para tratar de asegurar que Balogun esté en ese partido? Es un absurdo, pero podría pasar. En este momento, el jugador está más expuesto a interferencias políticas que antes de que Trump hiciera su intervención. Y todo esto, por supuesto, repercute en el propio FIFA, que podría verse envuelto en más problemas legales y de este tipo por la relación entre Infantino y Trump. ¿De verdad ambos creen que esto es algo positivo para el fútbol?
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